
Carta a la abuelita
Deseo que no tengas miedo y que sientas el abrazo cálido de tus seres amados, aquellos por quienes siempre has velado.
Llevas contigo ese ser generoso que siempre fuiste y te acompañarán en este viaje todas las personas que ayudaste incondicionalmente.
Te abrazan los que ya se han ido.
Todo aquello que tejieron tus manos ahora forma parte del tejido del todo.Dejas a tu paso solo tesoros, amorosos, sencillos, inigualables.Todo lo que tus ojos dejaron de ver se amplificó en tu sentir.
Tu esencia nunca se ocultó; creció y nos envolvió. Nos hizo mejores. Para caminar como mejores seres en la pre-vida.
Cuando llegue tu momento los ángeles te abrazarán y te elevarán, lento y gentilmente. Las formas y los sonidos se irán desvaneciendo, entrarás a un espacio infinito y luminoso, te sentirás liviana y sostenida, por un abrazo omnipresente.
Sentirás las almas de tus seres amados. De los que se han ido y de los que siguen aquí.
Sentirás todas las almas. Habitarás tu alma plenamente, ya no estarás dividida.
Tus formas de expresión serán inimaginables. Vendrás a visitarnos en múltiples formas: una mariposa, el movimiento del agua, una abeja, un enjambre, en palabras, números y gestos.
Podrás ver a través de mis ojos, que ahora son nuestros ojos.
Vivirás en mi eternamente. Y mientras yo siga aquí sembraré y nutriré todas las semillas de bien que me dejaste.
Un abrazo eterno,
Tu Nieto Mayor
Honrando la memoria de Margarita Ramirez Rojas, mi abuela y amiga que partió para la vida eterna recientemente.